miércoles, 8 de abril de 2015

Araña Madre

Sabía que la mesa redonda concentraba en su mármol las peores energías de las veces que jugamos a la ouija. Ahora, en otro juego, uno como el DIABLO, se manifestaba dentro de los limites de la mesa a un héroe aparentemente solo y seguido por un par de sombras.
Quería grabar la partida pero no sabía como; la escena no estaba vinculada a ninguna plataforma aunque el héroe se inquietaba a mi voluntad.
Las sombras, en un parpadeo, eran orugas viscosas y malintencionadas. Y así, con cada parpadeo, se transformaban en un par de insectos arácnidos con cuernos...
Yo intentaba encontrar el cursor para poder seleccionar un ataque y lo único que pude hacer fue voltear a uno de los bichos con mi mano.
La enfurecí. Era la hembra; que me insulta en todos los idiomas de todos los tiempos. El macho se ocultaba entre los papeles y solo se reflejaban sus colmillos blancos desde las sombras.

Un momento de claridad: Si la puedo tocar la puedo lastimar...
La golpeo tirándola de la mesa. Ella, en su rabia, desde sus entrañas envuelve toda la habitación en una húmeda telaraña para situarse en el centro de la misma, colgando como un candelabro macabro...

"Soy la madre de todos los males, y de mi sale cada demonio"

Desde el miedo, odio las arañas; esas de ojos al frente, peludas, inquietas...
Solo quiero eliminarla del momento. Tomo dos papeles de la mesa, uno en cada mano para reventarla en el aire donde colgaba. Siento su espesor, todo su volumen, pelo y textura a través del papel... No estaba preparado para matar algo tan vivo. Pero ella si. Me muerde y despierto de un grito.

lunes, 6 de abril de 2015

Capitulo 17 El Principito


Mira mi planeta. Está exactamente sobre nosotros… ¡Pero qué lejos está!
—Es muy bello —apuntó la serpiente—. ¿Qué haces aquí?
—Estoy disgustado con una flor —explicó el principito.
—¡Ah…! —exclamó la serpiente.

Y guardaron silencio.
—¿Dónde están los hombres? —prosiguió al fin el principito—.
Se está un poco solo en el desierto…
—Uno está solo, también, con los hombres —dijo la serpiente.


Colaboración para Invisible a los ojos; una gran propuesta que une a varios ilustradores en la interpretación de este pequeño gran mundo. Pasen a verlo por aquí.

viernes, 3 de abril de 2015

Action Figure

Un muñeco. Yo tenia en mi poder un muñeco que me daba poderes según los accesorios que tuviese puesto. Poderes necesarios para enfrentarme a ese templo que no dejaba de sumar pisos en escaleras de sacrificios. Todas las criaturas que cruzaba me llamaban por un nombre corto que no puedo pronunciar. Remuevo la cara al muñeco y le coloco una máscara a su cráneo. Ahora soy de piedra y puedo flotar por todos los precipicios transportándome sin que nada me haga daño. Voy a estar inmóvil hasta que llegue a encontrar el tesoro hecho espada que esta escondida en el ático de la casa. Busco y busco para solo encontrar juguetes dorados. ¿Cómo voy a librarme de los Demonios con esto? Ellos estaban hablando de mi en la parrilla esperando que bajara de este lugar que muchos de ellos mismos reconocen que no subirían. ¡La espada! Que rápido olvido que nada es para mi sino para mi muñeco, y yo soy él. Con una cimitarra que convierte la sangre en arena me abro paso a una galería de puertas donde se escuchaban gemidos de orgías fantasmales. Hay una habitación que no me permite entrar con la máscara, la veo borrosa desde el otro lado del pasillo cubierta por un hechizo que genera vértigo y malestar. Los espíritus gritan ese nombre que no puedo pronunciar, tengo que llevármelo a la realidad ya que en el nombre hay otro poder. Tengo que llevármelo pero recordar me va a hacer despertar...