miércoles, 1 de mayo de 2013

Abrazo paredes

En los pasillos de clase me detuve a acariciar una pared. Compañeros y alguna que otra persona que transitaba la zona miraban extrañados. Mas allá de ser consciente, y sin saber por que, no podía parar en seguir tocando para encontrar ese punto especial, esa grieta que fuese llave. Y así, con los sentidos despiertos a la costumbre, ella se abrió a los ojos de todos. Un secreto había sido descubierto; Un pasaje a través de una pared.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La Moza

La boda había terminado. Luego de empaparme con agua de rosas, o agua de florero, una moza me acorrala contra la puerta. Su camisa explota y me atrapa entre sus tetas lamiendo toda la esfera de mis ojos. Quedaba mudo por la impresión. Era imposible retener la fuerza de esa lengua que limpiaba y hablaba al mismo tiempo. Despierto con ganas de comer masitas.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cuarto bajo agua.

El cuarto se había inundado. Parecía mas probable que se había sumergido bajo el océano. Nos acompañaba un pequeño tiburón que seguía en perfecta sincronía a la cabeza decapitada de un salmón. Ella jugaba con un pequeño cocodrilo entre lo seco y lo salpicado. Y yo me preguntaba donde estaba esa langosta que nos estuvo picoteando bajo las sabanas.

miércoles, 20 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

Caballo de dos patas.

El decía poder manejarlo todo. Con una sonrisa elegante tomo las riendas de un corcel de 2 patas. Arrre!! Gritó arrastrando las erres al mismo tiempo que el corcel raspaba su lomo contra el pedregullo. Arrrrrre!! Se respiraba polvo... la garganta estaba seca y en su bolso había una botella de gargajos frescos junto con una jeringa usada. Arre! Que quiero continuar! He sobrevivido a una sobredosis de realidad!

lunes, 11 de febrero de 2013

Fantasmas

Fui a buscarla a su casa.
Hace mucho tiempo que no salia de ahí.
Toda la casa estaba ocupada por una densa oscuridad.
La acompañaba Pablo, que estaba sentado en una silla y me dice en un susurro:

¿Te fijaste en las velas?

No había electricidad y la luz de las velas era tan débil como si estuviese moribunda.
Ella no quería salir y así, como la luz de esas velas era succionada por la casa,
así también sucedía con la vida de ella.
La tomo de la mano, ya no había ninguna otra forma de hacerlo.
Ella no dejaba de mirar atrás, y casi llegando a la puerta de salida, por las ventanas del patio interior, pude ver en un pestañeo el reflejo fantasmal de su Mamá acompañando, sobre el respaldo de una silla, a su Abuela sentada.

De repente me ericé pensando como nos dejamos atar por los recuerdos.